12/01/2026

El Gobierno de Kicillof negocia la reelección indefinida de intendentes y reniega de la BUP

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Oficialismo y oposición negociarán este año cambios en la ley electoral, conforme a las necesidades de cada bando, a la espera de construir el mejor escenario posible con vistas a la elección presidencia del 2027. Si bien queda tiempo, hay dos proyectos en danza, que no son opuestos pero simbolizan cosas muy distintas a la hora de votar.

Por un lado, el gobierno del Axel Kicillof buscará aprobar la reelección indefinida de los intendentes, en procura de ganas apoyos y utilizarlos como plafón para su campaña presidencial. El gobernador no tiene re-reelección, como tampoco concejales, senadores y diputados provinciales, aunque ya hubo un fallido intento de contrareforma el año pasado auspiciado por el kirchnerismo para el caso de los legisladores. Como lo impidió la interna y la falta de consensos con la oposición, algunos intendentes tomaron la decisión de salir de sus municipios para integrar listas seccionales.

Fue el caso de Mayra Mendoza (UP de Quilmes) y Diego Valenzuela (LLA de Tres F), por tomar los casos más conocidos. No fueron candidaturas testimoniales como las de la vicegobernadora Verónica Magario, sino artes de estrategia.

El MDF adelantó que insistirá por los intendentes, un asunto transversal a todos los partidos, porque desde la UCR a La Cámpora hay funcionarios sin posibilidad de ser reelectos. Esto ya obligó a algunas alternancias. Está visto que en Ituzaingó que Pablo Descalzo, primogénito Alberto Daniel, es ni más ni menos que una especie de gerente del gran Barón del Conurbano Bonaerense al frente de la comuna. Pasa más tiempo de vacaciones en el exterior que en el frente de batalla. Para eso está su padre, que es dueño absoluto de la política local y referente provincial del PJ.

En 2016, durante la gestión de María Eugenia Vidal (PRO), se aprobó la Ley 14.836 (en consenso con el Frente Renovador), que estableció un límite de dos mandatos consecutivos para intendentes, legisladores, concejales y consejeros escolares.

Sin embargo, la aplicación práctica abrió una serie de atajos (licencias temporales antes de completar el segundo mandato, y la doctrina judicial de tomar el 2019 como primer período) que permitieron esquivar el espíritu de la norma.

Por eso, en 2021, la Legislatura sancionó la Ley 15.315 y endureció el criterio: todo funcionario que haya asumido un segundo mandato queda alcanzado por la prohibición.

Si la normativa no se modifica, más del 60% de los intendentes no podrá presentarse a la reelección en 2027. La mayor parte de los jefes comunales alcanzados pertenece a Unión por la Patria, con alrededor de 52 intendentes en esa situación.

El ministro de Gobierno, Carlos Bianco, cuestionó públicamente el esquema vigente al señalar que la prohibición de reelección “es una restricción a la voluntad popular”. Un argumento que va en contra de la postura más coherente del peronismo para rechazar la boleta única. Esto es: El electoral elige partidos políticos, no personas, por tanto cualquier candidato que represente a esos partidos va a garantizar la libertad de participación y elección política.

La Libertad Avanza, junto con el PRO y la UCR (más bloques minoritarios) ya logró implementar, con éxito, la BUP en la pasada elección nacional de octubre. Pero tendrá que sortear territorio adverso en varias provincias del interior. Esto que ya existe en CABA, Córdoba, Mendoza y Santa Fe, pronto tendrá su paralelo en Jujuy. En PBA es más complejo. El oficialismo se resiste a dejar la boleta sábana que garantiza la tracción territorial, pero ya hay rumores que hablan de sortear una especie de moneda de cambio: Reelecciones por la BUP. Aunque no hay nada concreto.

“Nosotros tenemos pensado seguir trabajando de la forma que venimos trabajando. Después son leyes, hay discusiones parlamentarias. Hoy no vemos ninguna razón por la que haya que modificar el sistema de votación en la Provincia”, subrayó Bianco, quien buscó cerrar la puerta a un debate que, según anticipó, será impulsado por la oposición.

El puntapié inicial lo dio el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Martín Menem, cuando el 4 de enero reclamó avanzar con la Boleta Única de Papel en todas las provincias, con el argumento de “terminar con la trampa de las colectoras”, ordenar la oferta electoral y evitar mecanismos que “distorsionan la verdadera voluntad del electorado”.

El mensaje fue rápidamente replicado por el titular de LLA bonaerense, Sebastián Pareja, quien adelantó que los bloques legislativos de ese territorio “van a trabajar sin pausa hasta que la Boleta Única de Papel sea una realidad en la Provincia”.

El diputado nacional precisó que la BUP “es un éxito político y de implementación del gobierno de Milei” y criticó al gobernador Axel Kicillof porque “no le interesa que los bonaerenses puedan votar con un sistema ágil y transparente”.

El presidente del bloque libertario en el Senado bonaerense, Carlos Curestis, sostuvo que la provincia “debe animarse a discutir reglas que durante décadas fueron intocables”, con el objetivo de devolverle poder al ciudadano.

El segundo punto de la agenda libertaria es la eliminación definitiva de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Para LLA (que obstruye cualquier alianza formal) el sistema terminó convirtiéndose en dos elecciones obligatorias para toda la sociedad, con un alto costo fiscal y escasa incidencia real en la definición de candidaturas.

Curestis sostuvo que las internas partidarias deben ser financiadas por los propios partidos y no por el contribuyente. El tercer eje de la reforma aparece como el más sensible en términos políticos: el rechazo a las reelecciones indefinidas, una discusión que el gobierno de Kicillof y buena parte del peronismo buscan reabrir en la provincia.

Desde La Libertad Avanza la postura es de rechazo total. El bloque libertario se mostró en contra de cualquier intento de reinstalar la reelección indefinida y sostiene que la alternancia en el poder es un principio central para evitar la concentración de recursos, el uso desigual del aparato estatal y el cierre del sistema político sobre sí mismo.

“Que decida el elector suena bien, pero sin igualdad de condiciones es una ventaja para el que gobierna”, explican en el espacio. Para los libertarios, reinstalar la reelección indefinida en Buenos Aires sería un retroceso institucional, especialmente en una provincia con fragilidades estructurales en su sistema político.

Más allá del discurso, el desafío central de LLA es aritmético. El espacio no cuenta con los votos propios para impulsar una reforma de este alcance y necesita construir acuerdos amplios con otros bloques.

En el Senado bonaerense, La Libertad Avanza tiene 10 bancas. Para llevar un proyecto como la Boleta Única de Papel al recinto y aprobarlo, necesita sumar al menos 14 senadores más. Allí aparecen como aliados potenciales el PRO, sectores de la UCR y bloques provinciales, aunque el peronismo, que reúne 24 bancas, conserva el control del cuerpo.

En la Cámara de Diputados, el panorama es aún más complejo. El bloque libertario, que preside Agustín Romo, cuenta con 19 legisladores y requiere 28 voluntades adicionales para alcanzar el quórum. Aun sumando al PRO (11), a los distintos sectores de la UCR (6), a la Coalición Cívica (3) y a monobloques afines, LLA sigue necesitando votos que hoy están en el peronismo.

Ese escenario explica por qué, puertas adentro, algunos libertarios no descartan una reforma política “macro”, que incluya distintos puntos de interés para varios espacios y habilite una negociación más amplia. En ese marco, en la Legislatura circula la lectura de que el debate por la Boleta Única podría quedar atado a otras discusiones sensibles del sistema político bonaerense -especialmente aquellas vinculadas a la continuidad de los cargos ejecutivos locales- en una dinámica de concesiones cruzadas que ningún sector reconoce públicamente, pero que atraviesa todas las conversaciones.

En La Libertad Avanza reconocen que la ofensiva por la reforma político-electoral no es solo un debate técnico, sino parte de una estrategia de consolidación del espacio en la provincia de Buenos Aires. Según armadores del partido, “LLA dejó de ser una fuerza emergente y pasó a ocupar un rol con responsabilidades institucionales y proyección de poder”.

En esa hoja de ruta, 2026 aparece como un año clave para fortalecer la estructura partidaria, profundizar la formación política y avanzar en una construcción programática más sólida. El espacio prevé intensificar los encuentros de capacitación, mejorar los mecanismos internos de decisión y realizar durante el primer semestre un congreso partidario orientado a debatir políticas públicas para la Provincia