El moronense cantó con La Sole: Milo J cerró el Cosquín 2026, entre emociones, folclore y trap
El Festival de Cosquín 2026 vivió un cierre con varios regresos y la presencia en el final del moronense Milo J, el joven artista bonaerense que traccionó gran parte de la convocatoria.
El show de Camilo Joaquín Villarroel arrancó casi a las 2AM del lunes 2 de febrero, sobre el filo de la «novena luna» cordobesa. Las imágenes en pantalla de Mercedes Sosa, Atahualpa Yupanqui, Horacio Guarany y Jorge Cafrune, generaron las primeras manifestaciones de euforia. “Cosquín es increíble, viva el folklore, hermano”, dijo en el saludo.
La murga uruguaya Agarrate Catalina estuvo como invitada en varios tramos del show. Otra de las invitadas especiales fue Soledad Pastorutti, quien irrumpió en el escenario revoleando el poncho. Juntos cantaron “Lucía”, el tema que grabaron en “La vida era más corta”, el disco folk de Milo. El trapero la despidió así «Más de treinta años ella haciendo esto, no lo puedo creer, me tocó justo el año de su festejo”.
Por momentos, Milo J abusó del uso de pistas, pero lo fue enriqueciendo con el eficaz desempeño de la banda. Su movimiento en escena alternó momentos cantando subido a una tarima con caminatas por el escenario para estar más cerca de la gente. Algo inseguro y preocupado, conciente del desafío ante un público no totalmente propio, preguntó varias veces “¿la están pasando bien?”.
Con Campedrinos, cantó la zamba carpera “La taleñita” y luego dijo al público “griten las canciones, para cantar mal estoy yo, para cantar bien están ellos”. Con el joven cantor santiagueño Radamel, interpretó “Zamba para un bohemio guitarrero”. Luego de una chacarera, Milo despidió a Radamel con un elogio: “Este es el verdadero futuro del folklore”. Con Cuti y Roberto Carabajal también cantó el tema que grabaron en el disco: “El invisible”. Milo reconoció a Cuti como su influencia y los saludó definiéndolos como “leyendas del folklore argentino”.
La seducción que ejerce en sus seguidores quedó demostrada también cuando les pidió que cantaran “Puente Pexoa”. Fue conmovedor ver a niños cantando con el artista este rasguido doble tan popular en el mundo de la música del litoral.
Una pista con la voz de Silvio Rodríguez acompañó su interpretación de “Luciérnagas” y le mandó un abrazo a la distancia al trovador cubano. “Se la hice a mi abuela que está en el cielo”, dijo emocionado. Otra pista hizo sonar la voz de Mercedes Sosa, para el imaginario dueto con la tucumana en “Canción del jangadero”. ”No tengo palabras para expresar lo que significa para la canción latinoamericana”, dijo sobre “La Negra”.
Después de un cambio de vestuario, llegó el trap de Milo J a Cosquín, una escena inimaginada hasta hoy en el templo del folklore. Reconoció que “a quienes hasta acá estuvieron así (se cruza de brazos), no creo que les guste esto».
Al hablar más adelante, presentó a la banda, agradeció al festival y le valoró el prestigio. A los temas folklóricos le sumó algunos clásicos de su repertorio de trap. Antes del cierre, parte de la banda tocó en modo instrumental la “Zamba del cantor enamorado” y él se despidió rapeando con la gente saltando encendida.
“Muchísimas gracias Cosquín, me han cumplido un sueño. Mis respetos a quienes pasaron por este escenario. Que los chicos escuchen folklore”, expresó al despedirse. Antes de que se retire, las autoridades del festival le obsequiaron el tradicional poncho coscoíno.