(Por Edgardo Molins) Moreno: Despedida a la mujer que le rogó a la Justicia por su eutanasia
Al teléfono, María: -Buen día doctor, quiero pedir la Eutanasia. Uds me pueden ayudar con ésto? Es lo único que quiero; mi cuerpo y alma no dan más (*Continúa al final).
Así empezó esta historia. María del Carmen Ludueña presentó, ante los tribunales de la Provincia de Buenos Aires, una demanda para que se le brinde la asistencia médica y farmacológica necesaria para morir, como única alternativa para dejar de sufrir. María yacía postrada en su cama desde hacía más de 7 años, sufriendo dolores intolerables las 24 horas del día. Tenía 63 años y llevaba casi la mitad de su vida padeciendo una enfermedad degenerativa, autoinmune, irreversible e incurable. Crió a su hija prácticamente sola y dio todas las batallas posibles contra su enfermedad. Pero finalmente la venció, confinándola a vivir en un dormitorio (en La Reja, Moreno), siendo permanentemente dependiente de la ayuda de terceros para su supervivencia.
En noviembre de 2024 María presentó su solicitud al poder judicial, pero tanto en primera como en segunda instancia fue rechazada, sin siquiera tomar contacto personal y mesurar su particular situación y estado. Recién la Suprema Corte de la provincia pudo revertir esta situación, casi un año después de iniciada la demanda, ordenando que un nuevo juzgado revise su caso.
A pocos días de la partida de María del Carmen Ludueña quiero dejar unas breves primeras impresiones, pero por sobre todo hacer llegar los agradecimientos a quienes desde distintos lugares colaboraron y estuvieron presentes en todo en cuanto se los necesitó durante el transcurso de ésta andanza que intentó hacer posible el alivio que María precisaba.
En primer lugar quiero agradecer al gran equipo de trabajo de la Defensoría, principalmente a los dos Secretarios, Javier Frías (hoy Juez de Familia) y Jonathan Cascallares, sin ellos nada hubiera sido posible. También a los peritos, Roman Eduardo Pacheco y Wanda Sánchez, quiénes estuvieron desde el primer momento acompañando a María y su familia. Y a la Defensoría Departamental, que bajo la conducción de Gustavo Linde, se esfuerza día a día para que las Defensorías cuenten con la mayor cantidad y calidad de recursos posibles, haciendo que la tan proclamada «autonomía de la defensa» sea una realidad efectiva.
A todos los colegas, compañeros judiciales y abogados de la matrícula, que no podría mencionar sin riesgo a quedar descortés con muchos que seguramente se me pasen en éste momento, pero que con sus consejos, opiniones y palabras de aliento, sumaron un montón.
A los expertos que fuí conociendo en este camino, cómo Mario Sebastiani y Josefina Miró Quesada Gayoso, que aportaron sus conocimientos de manera desinteresada.
Al periodismo, siempre sensible y respetuoso. Entre ellos, principalmente a Dario Albano (UnMedio y Mpquatro radio online) y Rodrigo Solorzano que estuvieron desde el inicio. Pero fundamentalmente a Julieta Roffo, quien con su prestigio y perspicaz pluma, instaló el caso en la agenda pública nacional.
A los funcionarios y jueces de la Suprema Corte bonaerense que tuvieron la habilidad de comprender la sensibilidad del caso y las necesidades de María.
A los colegas de la Defensoría Federal, que continuaron la acción de amparo por salud contra el PAMI que iniciamos, garantizando que María acceda a todas las prestaciones posibles para minimizar su sufrimiento.
Al Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires por sus varias gestiones, entre ellas el servicio de acompañamiento terapéutico, pero sobretodo por conseguir que la Clínica Privada Mariano Moreno haya pasado a María de terapia intermedia a habitación común, cuando ya cualquier esfuerzo terapéutico era futil, permitiendo así , que los familiares puedan despedirla.
A la Municipalidad de Moreno, que no le fue indiferente a los padecimientos de su vecina. Que estuvo siempre presente para ayudar, mejorando las condiciones habitacionales de María, y luego ayudando a sus familiares para que puedan hacer posible su deseo pos mortem, de que cremen sus restos y esparzan las cenizas en los campos de Corrientes, Santa Fe o Entre Ríos, dónde ella pasó su infancia, los años más felices de su vida.
A la familia de María del Carmen, principalmente a su hija Mariela Ferreyra, que nos abrió las puertas de su casa para que podamos ayudar a su madre y se brindó por entero.
Finalmente a vos María que nos abriste el corazón, aferrandote a ésta última esperanza, confiando en nosotros, sabiendo que era casi una quimera, un despropósito. Que te arriesgaste dejando lo poco que te quedaba de energía en el cuerpo y en el alma. A vos que lo hacías ya no sólo por vos, sino por todos aquellos que silenciosamente y en anonimato, padecen enfermedades irreversibles con dolores inconmensurables, soportando el desdén, la vergüenza, el abandono y la indiferencia de la sociedad de «sanos y eternos humanos». Era por vos, pero vos los hiciste por todos. Por todos los que precisan comprensión, respeto, misericordia y clemencia.
María partió de este mundo el pasado 18 de enero. Aunque la vamos a extrañar, celebramos esta noticia. María ya no sufre más, pero se fue sin justicia. Se fue sin recibir de parte del poder judicial una respuesta definitiva a su petición. El poder judicial quedó en deuda. Durante más de 14 meses tuvo la oportunidad de dar una respuesta judicial efectiva, sin embargo su sistema se empantanó en procedimientos excesivamente rigurosos. No alcanzó con la intervención de la Suprema Corte, ya se había perdido mucho tiempo.
En el seno del Congreso Nacional se siguen presentando proyectos de ley para regular la eutanasia y despenalizar su práctica en Argentina. Proyectos que brotan de miembros de diversos partidos políticos. Sin embargo, es fundamental destacar que, aunque las iniciativas son numerosas, lo que realmente falta es un verdadero tratamiento legislativo y un oportuno debate parlamentario. Me atrevo a recomendar a nuestros representantes que consensuen los proyectos, se reúnan, revisen todos los proyectos en curso, que tienen más similitudes que diferencias, y reescriban -si es necesario- uno que sea apoyado por todos. De esta manera se evitarán los egos de autoría y nos enfocamos en las urgentes necesidades de los pacientes. O bien, podrían enviar a integrantes de sus equipos de trabajo para que redacten un proyecto unificado. Y después, lo importante es promoverlo, instalarlo en la agenda pública, hacer política y, cuando llegue el momento, consagrar un nuevo derecho para que las personas puedan tener la opción de acceder a una muerte verdaderamente digna, de manera pacífica, segura e indolora, y si se desea, acompañada de sus seres queridos, para cuando las condiciones de salud se deterioren y se tornen irreversibles e insoportables.
(Viene del inicio) Abogado: -María, ud. está pidiendo la eutanasia, o sea, que la ayuden a morir?, Ud. sabe que eso no está permitido en nuestra legislación?, Sabemos sí que hay varios proyectos de ley dando vueltas, pero por ahora no se tratan. La eutanasia está prohibida.
María: -Pero doctor, es la única ayuda que quiero, ya no aguanto más!
Abogado: -Bueno María, denos unos días para estudiar el asunto y nos volvemos a contactar.*
Adiós María.
Por Edgardo Pablo Molins, abogado Defensor Oficial (Dto Judicial Moreno/Gral. Rodríguez)